Biblioteca

La etiqueta RFID ayuda a tener un control de todos los libros que se encuentran en la biblioteca, de su código y de los que se llevan los usuarios. Permite saber si ya los han devuelto e, incluso, conocer las tendencias de consumo. En muchas bibliotecas hoy en día ya se pueden hacer las reservas y las devoluciones de forma automática con RFID sin la necesidad de que la gestión la haga una trabajadora de la biblioteca.